jueves, 17 de julio de 2008

Lo que una hace por un cliente...

Esta entrada es a modo catártico. Tras haberme despertado con la noticia del día (si Ud. no está informado, la misma consiste en el voto del Vicepresidente de la Nación en contra del Proyecto del Poder Ejekutivo...) y haber desayunado un café con una medialuna con dulce de leche mientras leía "La Voz del Interior", recibo el llamado de un cliente que necesitaba que le despache una persona (o sea, que haga lo mismo que hace una enfermera cuando el médico no quiere decirle a alguien que un ser querido murió).
Procedo a explicar. Este cliente (Sr. López) tiene un departamento en alquiler, y como yo le llevo los libros contables e impositivos, me encargo, cuando viene un potencial inquilino, de ver si la garantía sirve. Resulta que la "inquilina" es una señora mayor (léase 55 años) que se viste haciéndose la nena (a lo Cris Morena), y es un poco pesada y llama y se hace presente en mi oficina a cada rato (la tengo montada en el huevo que no tengo). Resulta que la propiedad en garantía está a nombre de un menor adulto (esos que tienen entre 18 y 21 años), por lo que a mi humilde saber, no sirve para afianzar una obligación... Así que había que decirle que NO.
La cita fue esta mañana a las 9 A.M. y la Sra. llegó puntual. La recibo en mi oficina, y le digo que la garantía "no me sirve" (frase que uso muuucho) y que no se va a realizar el negocio. A lo cual la Sra. comienza a gritarme que si sirve la garantía, porque ella es la madre del chico a cuyo nombre está la garantía, y que ella iba a firmarla. Le vuelvo a decir que es imposible. Ella me sigue gritando y me dice que lo llame a SU escribano (el cual me consta que tiene mala reputación...) y que el escribano me iba a decir que esa escritura servía... A lo cual le repetí la respuesta que era NO. Ella siguió gritando, sin escuchar razones, que me quede con la escritura y siga averiguando. A lo cual me harté, y como la dama inglesa que soy, me levanté de mi sillón con rueditas y le dije:
-"La decisión está tomada, y la resupuesta es no, y nada de lo que Ud. diga hará que esta decisión cambie."
Tras decir esto, la Sra. quedó muda, la acompañé hasta la puerta de mi oficina y cometió un error: cuando salió de la oficina me pidió que reconsidere la situación, y yo, con la sensibilidad que me caracteriza, le dije:
-"Que tenga un buen día" y le cerré la puerta en la cara.
Encima, la decisión la tomaba mi cliente y me pedía a mi que lo convenciera. Si ella fuera clienta mía, lo hubiera reconsiderado. Pero yo defiendo a MI cliente... Esto demuestra que cuando me sacan de quicio y me gritan soy una soreta... vieja de mierda... gritarme a mi...

4 comentarios:

Francis Bean dijo...

hola

no lei todo el post pq es muy largo, pero voy a seguir pasando

saludos!! :D

Conta Dora dijo...

Gracias por tu comentario francis bean... de ahora en más trataré de ser más sintética en mis posteos.

Saludos Cordiales!!

Charles Brown dijo...

Estudio abogacia y lei tu post y la verdad te recomiendo algo... REGALALE UN CODIGO CIVIL A ESA VIEJA POR DIOS.
saludos

Conta Dora dijo...

Gracias Charles Brown! Tengo que decir por tu comentario ya sos uno de los muy pocos abogados que me cae bien. Esto es otra consulta gratis!!

Saludos Cordiales!!!