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lunes, 10 de mayo de 2010

Recuerdos del cole...

Viernes a la noche, cumpleaños de una amiga de mi grupo de colegas, y además, noche de reencuentro con viejas compañeras del colegio (de esas con las que no alcanzamos a ser AMIGAS, pero nos llevábamos más que bien). Obviamente, surgieron viejas anécdotas del pasado que olvidamos... y como no tengo inspiración, nada mejor que escribir algunas acá! María aportó las suyas, ya que ella aprobó el colegio gracias a los machetes, y ahora que estudió magisterio, no permite que nadie copie (recapacitó cuando se dio cuenta que no sabía nada, y tuvo que estudiar el doble porque estaba perdida en clases).

1) El promedio de María no alcanzaba para aprobar una materia... entonces, ofreció presentarle a su hermana al profe de matemáticas... la pobre piba tuvo que bancarse una serie de salidas con el nabo del profe con tal de ayudar a su hermana. Es más, las fotos del profe (para que se conocieran en la cita a ciegas) eran de él mirando al horizonte... con su mirada magnum (que era la mirada de un pescado). María aprobó con 10 tooodo lo que restó del año.

2) El fotocopiador, sabía que los machetes de María eran la reducción de la carpeta de Elisa... y gracias a esos pequeños machetes, se dio cuenta que necesitaba anteojos...

3) Para una clase de teatro, con un profesor muy exigente, había que llevar máscaras... todos elaboramos las super máscaras, una mejor que la otra... el que no la llevaba, aplazo asegurado. María, ni sabía que había teatro ese día... que hizo? Levantó un cartón de la basura, e hizo la máscara y lo envolvió en papel de diario, le hizo flecos con papel para que hicieran de cabello, y cuando el profesor le preguntó que quería decir con su máscara, María se mandó un "es un linyera". El profe la felicitó y le puso un 10 por su elaboración...

4) Nadie bancaba a Eli, era una quilombera bárbara, armaba bardos entre todos, y nadie la soportaba. Un día, inventó un chisme entre dos amigas (entre las cuales María estaba involucrada, y como saltó que era otro invento de Eli, le tiró con su viejo Liquid Paper por la cabeza... convengamos que era de los viejos, porque eran de los provistos por la sala de profesores (sin que ellos supieran).

5) Como era una señorita muy agotada, y tenía la ventaja de vivir cerca de colegio, cuando llegaba tarde, María pasaba por la celaduría, decía que llegaba tarde y salía por el alambrado roto del fondo del colegio, para volver a su camita a dormir...

Eso no fue todo, también recordamos la chupina colectiva organizada por Brisa y yo, pero la amonestada por organizarla fue otra (obvio, nadie creía que las chicas estudiosas organizaran algo así). Después hubo anéctodas de Vicky en su residencia de medicina... pero eso puede ir para currar luego...

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Habrá sido por algo así???

El comentario de MI amiga, la gallina, sobre los tipos que se piden un asado con coca light, me hizo recordar esto...
En primer año del cole, teníamos a una profesora de música que era gordita (para no decir obesa), su nombre era "Mery Rouse Rodriguez de Torres". Entre tocada y tocada de flauta, pasó el año, y en la recta final del ciclo lectivo, la Sra. se puso a dieta, y para ello, debía tomar una pastillita muy diminuta, así que siempre le solicitaba a mi amiga Brisa que le comprara un café con tres facturas (o criollos, depende el estado de ánimo... pero eran 3 unidades), y que por supuesto, llevara tres sobrecitos de edulcorante (para compensar con el azúcar de las facturas??).
Obviamente, nosotros nos matábamos de risa de la profe, ya que no podíamos creer que con una pastillita tan chiquita y comiendo la cantidad de cosas que comía fuera a bajar un gramo!!! Así pasaron las últimas semanas de clases, y en el verano nos acordábamos de esa escena (Brisa llevando las facturas con el café)...
Al año siguiente, comenzaron las clases, y cuando llegó la hora de música (perdón... a partir de ese año se comenzó a llamar "Educación Artística y Cultural"), Mery Rouse estaba hecha una Sílfides! (hablando de clase de música, esta expresión pega justo). Bajó muchísimos kilos gracias a esa pastillita que tomaba con el café y las facturas...
Ahí, aprendimos a no reirnos de las gordas que compensan el azucar con edulcorante! Porque como dijo Brisa: "Nahhhh... tanto que nos reímos, la gorda nos cagó!! Está re flaca!!!"

viernes, 17 de octubre de 2008

Greenpeace, hará esto??

Esta historia, como anticipé ayer, involucra a mi querida amiga Brisa (y a mi en parte).
Esto sucedió cuando íbamos a primer año del secundario, en uno de los recreos, entre la hora de Geografía y la de Matemáticas. Brisa estaba charlando con otras amigas, sobre unos gatitos recién nacidos que estaban en el techo de la escuela, y los miraban. A todo esto, yo estaba saliendo del curso (había terminado los deberes de matemáticas, que los hacía en el recreo anterior a la clase).
De pronto, un chico, Mauricio C. subió a un banco y quiso agarrar a uno de los gatitos. Brisa estaba de frente al chico, y le dijo que lo dejara tranquilo en el techo, porque los perros lo podrían agarrar (si, en la escuela había perros abandonados). Mauricio hizo caso omiso, las chicas comenzaron a gritarle, y yo me quedé admirando la escena desde atrás...
Le seguían pidiendo que no lo baje, y él dijo: "no lo voy a bajar, lo voy a tirar desde acá arriba para ver si es cierto que los gatos caen siempre de pie"... Era un gatito de días, lo más probable es que el mismo terminara como una mancha roja en el paisaje (como diría ALF). Yo no podía creer que este tarado le hiciera eso a un pobre gatito recién nacido.
A esto, llegó Azul y cuando vio que Mauricio no iba a deponer de su actitud, cortó por lo sano y lo agarró de los pantalones. Lo que ella no se dio cuenta es que eran jogging de gimnasia, y cuando Mauricio saltó un poco para que Azul lo soltara, el pantalón quedó en las manos de Azul junto con los calzoncillos...
La cara de Brisa cuando vio una imagen dantesca: el socotroco de Mauricio (bahhh socotroquito, según ella) quedó al descubierto... y yo le vi las nalgas al chico!!!! Un horror!!! Y el pibe no podía levantarse los pantalones porque tenía el gatito en sus manos y si lo soltaba, el gatito podría arañarle la zona (mal no hubiera estado: la venganza del gato!). Así que lo subió al techo.
Pero era tarde: Luchi lo divisó desde el quiosko del cole y comenzó a gritar "El pito del Mauricio!!! Se le ve el pito a Mauricio!!!" y todos los chicos que estaban en el recreo giraron sus cráneos para ver al muchachito con el gato en la mano y sus bolas al aire... Y lo peor, las carcajadas, gritos y comentarios generalizados...
Al día de hoy, esta es una de nuestras historias favoritas del cole.
Gracias Brisa por sugerirme incluirla en este espacio!!! Y contaré otras cuando la inspiración no llegue a mi.
Buen fin de semana a todos!!!!