jueves, 14 de julio de 2011

Nuevo baño de sangre.

Tras la alegría generada por el triunfo del club de mis amores, tomé coraje y volví al odontólogo para un nuevo baño de sangre.
Esta vez, la extracción fue impecable, no hubo que volver a poner muelita en su lugar para que saliera mejor... y por suerte me dieron doble anestesia, porque la primera no hizo mucho efecto y pegué un grito ensordecedor.
Todo muy lindo, demasiado para mi gusto, me quedé haciendo reposo esa tarde en casa, y a la noche, cuando decidí levantarme para imprimir unas cosas... sentí un tironcito y que sangre brotaba de mi boquita pequeñita(?). No me di cuenta en ese momento, que el "no tomar antibióticos antes" y que estaba en días no coaguladores (según ContaPadre), provocaron un baño de sangre bastante grande.
Al día siguiente, la herida molestaba... tomé calmantes pero no se iba... y las cosas se empezaron a complicar, tuve que empezar a limpiar la herida y por las dudas, a tomar amoxidal. Obviamente, fui al odontólogo, quien observó que la herida se infectó y me dio un antibiótico para caballos (y enfermedades como vulvitis. Creo que hubiera preferido la vulvitis, ya que la hubiera contraído junto con un momento de placer). Fueron tantos los efectos colaterales que en un momento llegué preferir tener la infección a seguir tomándolos, pero acá estoy, vivita y coleando...
Cada vez más me arrepiento de mis brackets.

martes, 28 de junio de 2011

Más feliz que Riquelme.

Los astros se alinearon. Mi horóscopo dijo que Venus y Marte estaban en géminis, y que "en asuntos del corazón, siguen las bendiciones celestiales". No se equivocó.
Desde hoy, creo en el Horóscopo de la revista del domingo de La Nación.
Mi amado Belgrano ascendió, y obviamente, fue una bendición celestial, aunque una amiga geminiana de River reclamó que el horóscopo le erró feo.
No hay mucho por decir. Esperemos durar más que una temporada, ya sabemos que por los promedios si no se sale campeón, hay que rasparle a eso, para no descender. Pero quien nos quita el gustito de haber gritado el gol de Farré y la atajada de Olave... y engriparme en el centro de Córdoba al festejar con amigos.
Si, estoy más feliz que Riquelme con la promoción.

martes, 21 de junio de 2011

Valium para todos!

Festejo de cumpleaños. Muchos regalos, entre ellos un hermoso bolsito de Sweet Carolain. Comimos muchísimo, y en vez de torta, como yo no soplo la vela, hice cupcakes!!!

Cupcakes de Chocolate y dulce de lecha; de BonOBon, de Dulce de leche y de frambuesa.

Fuimos a tomar algo después de semejante comilona, y parece que chupé demasiado frío, y no lo noté. Llegué a casa, acomodé como pude los regalos, y dejé uno de los paquetes en la silla de mi padre (por error).
A las 10 de la mañana, un Contapadre emocionado me despertó... casi entre lágrimas (?) agradeció mi regalo... Mi regalo no estaba comprado todavía... Resulta que entre los regalos que me hicieron, había una billetera negra de cuero, y él pensó que yo con todo amor se la había regalado... así que quedé bien con poca plata (se me rompía el corazón diciendo: no pa, no era para vos eso!).
El lunes, a modo de venganza (?) la vida me castigó con una espantosa contractura que ocupó la mitad izquierda de mi espalda... terminé en la clínica, con un bonito residente que me dio un suero con 10mg. de valium, diazepan y klosidol. Oh, benditas drogas que hicieron de mi vida algo más pasable.
Todavía duele, el calmante que me dieron no hace nada... pero bueno, estoy mejor.
Esperemos que mañana, contractura mediante, pueda disfrutar el triunfo del pirata.

miércoles, 8 de junio de 2011

Sorprendida.

Esta mañana iba a ser movida en el sentido pervertido de la palabra: LABURO a full. Pero no.
Llegué al dichoso Banco para hacer un depósito y para pagar impuestos. Dos colas largasssss. Pero no, hice la cola en 20 minutos, y se produjo el milagro: un cajero buena onda, que se dejó charlar, y gustoso aceptó cobrar los impuestos que se cobran solamente en la otra cola. Un idolo (al que le debo cupcakes).
Enciendo mi celular (soy una niña que respeta las normas de "apague su celular") y me doy con un mensaje que dice "no te pedí permiso, porque no me pareció importante, pero me pidieron que diga algunas cuentas para recomendar y..te puse acá". Al rato comenzaron a llegar muchos mensajes más diciendo "sos famosa". Yo?? Si, obvio, en mi casa y a la hora de comer. Pero bueno, La Nación me nombra. Hubiera querido que me nombrara como "Conta Dora, la ministro de economía", pero bueno, es "Conta Dora, la filosa".
Muchas gracias Krocita por haberme considerado lo suficientemente irónica con para ser noticia.

viernes, 3 de junio de 2011

Migraña.

Desde que comencé la facultad comenzaron también mis dolores de cabeza. Supuse que era el esfuerzo de leer mucho, que la letra no ayudaba, etc. Fui al oftalmólogo, me recetó unos culo de botella (4,5 y 5,5) y listo, veía bien. Bueno, no tan bien. Resulta que veía las imágenes alguito distorsionadas, pero no le presté demasiada atención.
Pasaron los años, volví al oftalmólogo, quien me dijo que los anteojos tenían un error, pero nada grave, y me dijo que como en tanto tiempo no aumentó mi miopía, sugirió operarme. Sobre la operación, estaba todo dado, y 3 hs. antes, la misma fue cancelada (fue posteado oportunamente). Era algo que había deseado desde siempre, y como todo, se caía. Pero bueno, ya estaba acostumbrada a que cuando deseaba algo realmente, eso se desvanecía. Fue otra cosa más que se iba cuando ya me había hecho a la idea del cambio. Sufrí mucho, por suerte estaba la persona justa que me hizo sentir mejor, y que también se desvaneció.
El dolor de cabeza seguía... con más o menos fuerza. Es más, me acostumbré. Me hicieron muchos estudios, pero no tenía nada (ya alguien hará el comentario de "sabemos que no tenés nada en tu cabeza").
La migraña seguía... pasó el tiempo, se rompieron mis anteojos (no volví al oculista después de ese episodio), y el óptico, que quiso "verificar que fuera la graduación correcta". Al hacerlo, yo le decía al buen hombre que veía bien pero difuminado hasta q me harté y le dije "listo, veo bien". Cuando vi la graduación, que en 2 años se había disparado a 10.25 y 11, me asusté y le dije "no es mucho??" El óptico dijo que era lo que yo tenía, hizo los anteojos, y qué pasó?? Veía la nada misma. El óptico dijo que era porque yo veía con un solo ojo. Ahí le pregunté que como era eso, si tenía aumento en los dos ojos!?! Pero el simpático señor dijo que iba a perder mi ojo derecho, que ya la suerte estaba echada y nosequeotrasatrocidades.
Era lo que me faltaba... así que ContaMadre pidió turno a una clínica oftalmológica de Buenos Aires, y un par de días antes de ir, pude consultar a mi viejo oftalmólogo (quien se deshizo en disculpas por el error que hubiera cometido al operarme), a quien no le dije de mis anteojos con el doble de aumento. El Dr me felicitó porque mi visión estaba como siempre, sin aumento de ningún tipo. Eso me dejó tranquila. Cuando fui a la consulta en Baires, me sentía más tranquila. Le mostré al equipo los anteojos que usaba, los que me dio el óptico y les comenté lo de la operación. Con todo eso, decidieron empezar de cero, y ahí obtuve mi graduación actual: 3 y 3,25.
Mi migraña está desapareciendo (surgió porque hoy volví al rubio furioso y la agujita de crochet era puntuda). Diez años de mi vida con diagnóstico incorrecto.
Ya lo dije mil veces. Al nacer, me mearon la tortuga gigante y los cuatro elefantes que sostienen nuestro cuadrado planeta.

viernes, 29 de abril de 2011

La nada misma.

Hay veces que siento que debería escribir algo... aunque se que a nadie le importa lo que escribo (bueno, quizás a un par de personas, de chismosas nomás).
Quizás ya no necesito el blog, pero cuando pienso en cerrarlo, me da la sensación de que voy a perder algo. Quizás será que ya no estoy tan al pedo, o estoy al pedo pero uso mi tiempo de otra forma... Pero hoy, aburrida, opté por escribir cosas estúpidas. Ni siquiera hay noticias para leer, porque el casorio inglés copó las noticias, y empecé nuevamente con mis ganas de volver a Londres, con la excusa de entrar a la Catedral de San Pablo, el Parlamento y Westminster, los tres lugares a los que no pude entrar por el horario (o porque no era jueves).
Pondría una foto de Londres, pero ni siquiera las tengo. Perdí todas mis fotos, todos mis recuerdos, lo que puede ser bueno, para olvidar ciertas cosas, pero las fotos del viaje son las que más extraño. Quizás me digne a pedirle a mi hermano que las rescate de mi vieja PC, pero no lo hago.
Ahora debería leer unas cosas para un curso, pero improvisaré, no tengo ganas. Por lo menos, este año comencé con más proyectos que el anterior, donde mi proyecto era la nada misma, las ganas de nada, los deseos de nada. De a poco pienso en que tengo que hacer algo y lo hago, las cosas van cambiando, surgen solas, y sin darme cuenta, hago proyectos. Sin ganas de hacerlos, pero los hago por inercia, porque sentada en la nada misma, no logro nada, más que seguir enroscándome.
Así que me desenrosco, dejo de boludear tanto y me pongo a hacer cosas. Dicen que la gente no cambia, pero yo soy diferente, yo cambio. Me aburre ser siempre la misma. Por eso paso de mi pelo muy corto a un pelo muy largo. Del castaño al rubio más claro posible, al negro más oscuro, para después volver al rubio. De estar gorda como un elefante a estar lo más flaca que se puede estar. De usar los colores más estridentes en mi ropa, a usar negro diariamente. Estoy mal, pero es lo que hay, soy lo que hay y me encanta. Por primera vez, me encanta darme cuenta que estuve loca, y me vuelvo cada vez más cuerda... o más loca todavía. No lo se. No se nada. Bah, se sobre la nada misma.

martes, 5 de abril de 2011

Vacaciones Parte 2: CABA

Después de haber abandonado el blog unos días, retorno, como que a alguien le interesa...
Casi no recuerdo mi paso por Baires, sólo que con ContaAmiga nos patinamos el sueldo en ropa y comida... Pero a veces está bueno disfrutar de las pequeñas cosas de la vida (?)
Buenos Aires estaba tranquilo, así que además de pasear y reventar tarjetas, pudimos visitar a Gaby Cuenteando, quien nos hizo una hermosa visita guiada al Museo de Arte Decorativo y luego a a Croque Madame, donde saciamos nuestro apetito. Al día siguiente visitamos a otro amigo, que nos llevó a Las Violetas, donde comimos hasta explotar.
Para bajar la comida, fuimos al teatro a ver Chicago... ya había comentado sobre la versión de Londres, y me sorprendí de lo excelente que era la versión porteña (le doy 4 doritas y 3/4). Al salir, fuimos de coladas a un cumpleaños de una colega porteña... Obviamente, los representantes de las Ciencias Económicas no debían faltar! :D
No hay mucho más que agregar... Salvo que ir a CABA ya no me trae tanta melancolía como un tiempito antes...